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EL PROYECTO COLONIAL DE ISRAEL, SU RÉGIMEN DE APARTHEID Y SUS VIOLACIONES DE LOS DDHH NO NOS REPRESENTAN,
SI NOS REPRESENTA EL RESPETO AL DERECHO INTERNACIONAL Y DE LOS PUEBLOS 

Estimado Pablo Iglesias:

Queremos por este mensaje expresarle nuestro profundo reconocimiento por sus declaraciones sobre la situación actual del pueblo palestino en Gaza y las políticas criminales de Israel contra esa población, cuyo bloqueo la convierte en la ​cárcel a ​cielo abierto para más de millón y medio de personas en flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario.

Teniendo en cuenta que el crimen de Apartheid es definido por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 2002 como « actos inhumanos de carácter similar a otros crímenes de lesa humanidad cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre cualquier otro grupo o grupos raciales y realizados con la intención de mantener ese régimen » y, asimismo, el artículo 1 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial considera discriminación racial a « …toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública ».

Consideramos que calificar las políticas del estado de Israel como prácticas de Apartheid, primero, se ajusta plenamente a la realidad y luego, que es una acción valiente y coherente en defensa de los derechos humanos y el derecho internacional.

Le agradecemos que desde su posición confronte los discursos sionistas y sus intentos de lavar la cara a las políticas coloniales del Estado de Israel argumentando que atacan para defenderse, cuando los muertos, heridos, presos, confinados, torturados, humillados  y oprimidos, son del pueblo palestino.

La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), partícipe de esa estrategia de propaganda, intenta presentar toda crítica a Israel como expresión de antisemitismo. Intentan de ese modo amedrentar y acallar a las voces que desde  los valores universalistas y el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional critican las acciones de Israel.

LA FCJE pretende, asimismo, arrogarse nuestra representación. Nada más lejos de la verdad. Esa institución es un portavoz del ministerio de exteriores y del aparato de propaganda de Israel para defender sus políticas nefastas e indignas. Queremos transmitirle la indignación de quienes, desde los sectores de la comunidad, consideramos los derechos como universales ante la prepotencia de la FCJE, que nuevamente subrayamos no puede representarnos.

Le agradecemos, en suma, dar voz pública a los derechos humanos y de los pueblos.
Asimismo, en coherencia con su postura, le proponemos que se sume a la campaña por el embargo de armas inmediato a Israel por sus violaciones de los derechos humanos y al derecho internacional humanitario en su última masacre de los manifestantes de Gaza por el derecho al retorno de los y las refugiadas en cumplimiento de la resolución 194/1949 de la ONU.

​Cordialmente,

Red Internacional Judía Antisionista (IJAN- International Jewish Antizionist Network)
13 junio 2018​

Gran Marcha del Retorno

La Red Internacional Judía Antisionista-España (IJAN) y JUNTS, la Associació Catalana de Jueus i Palestins, observamos con asombro cómo la resistencia civil palestina lanzaba el viernes pasado una campaña: la Gran Marcha del Retorno, es decir, movilizaciones populares masivas en la Franja de Gaza, durante el primer día de seis semanas de manifestaciones previas al Día de la Nakba. La elección de la fecha, el 30 de marzo, no es accidental: es el Día de la Tierra. En esa fecha, en 1976, los palestinos de los territorios de 1948 (es decir, los que quedaron en el interior de Israel) organizaron marchas masivas y una huelga general en protesta por la decisión del gobierno sionista de expropiar tierras palestinas. Las fuerzas colonizadoras asesinaron a seis de ellos e hirieron a más de cien. El viernes pasado, la protesta reunió a 30.000 palestinos. Los israelíes asesinaron a 17 e hirieron a más de 700, quedando muchos de ellos lisiados de por vida. La prensa occidental ha reaccionado con su habitual operación de “lavado de cara” de la violencia colonial, convirtiendo la opresión y la contrainsurgencia unilateral  generadas por las fuerzas de la IDF (como es llamado el ejército de ocupación por sus siglas en inglés, Fuerzas de “Defensa” Israelíes) en supuestas “confrontaciones”, “enfrentamientos” y violencia recíproca. Con su alquimia habitual, convirtieron los neumáticos palestinos quemados en el mismísimo material peligroso de las balas que mataron a esos palestinos. IJAN y JUNTS  rechazan un encuadre tan deshonesto, por decirlo suavemente, de los acontecimientos del viernes, o cualquier intento de equiparar la resistencia de los colonizados con la violencia del colonizador.

IJAN y JUNTS rechazan los intentos habituales de caracterizar estas protestas o a sus defensores como antisemitas, o de vincular el momento de la lucha de los palestinos con la celebración de la Pascua judía. IJAN y JUNTS rechazan tajantemente cualquier vinculación de este tipo. La resistencia palestina no tiene nada que ver con el antijudaísmo. La Pascua no tiene nada que ver con el sionismo. Y el robo de nuestra identidad judía por parte de Israel para llamarse a sí mismo “Estado judío” no significa que pueda hablar en nombre de nuestras tradiciones, nuestras memorias o nuestra historia, o que tenga derecho a utilizarlos o abusar de ellos para negar a los palestinos su propio camino hacia su liberación.

Nuestra solidaridad con los mártires, sus familias, y la noble causa del pueblo palestino para regresar a sus tierras, de las que fueron “étnicamente limpiados” hace ya más de setenta años. Por ello, nuestro compromiso contra la colonización y el apartheid israelíes es firme e invitamos a todas y todos a fortalecer y ampliar el instrumento de lucha pacífica del que se ha dotado la propia sociedad civil palestina: el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Señor secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades
Marcial Marín
Madrid

Madrid, el 1 de febrero de 2018

Hemos leído con sorpresa la nota publicada en El Economista, informando que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se dispone a firmar un Convenio con la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) para la erradicación del antisemitismo en España.

Consideramos que el antisemitismo es un prejuicio con complejos aspectos filosóficos, sociales, culturales, políticos y una larga historia que justifican un tratamiento profundo y documentado que informe su prevención y eliminación. Por lo tanto, debería abordarse con rigor aplicando los conocimientos expertos de las ciencias humanas y sociales pertinentes.

El antisemitismo o más precisamente la judeofobia es una de las plagas de ideología racista que azotaron la historia humana. Obvio que no es la única: la negrofobia, la gitanofobia y la actual islamofobia se nutren de similares esquemas racistas.
Estas nefastas visiones de la condición humana deben someterse a un análisis riguroso con ayuda de expertos e investigadores cualificados en la materia. No faltan expertos en España, hispanoamérica, el mundo francófono o el anglosajón que pudieran ser consultados, como Enzo Traverso; Judith Butler; Marie Anne Matard-Bonucci, Jean Beaubérot, Etienne Balibar, Norman Finkelstein, el israelí Zeev Sternehall, Eugenia Relaño Pastor, Fernando Bravo López entre otros.

Como muestra de ese tratamiento riguroso, mencionemos a la investigadora y profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Paris 8, Marie Anne Matard-Bonucci, en su artículo “la historia frente al racismo y el antisemitismo” (https://www.cairn.info/revue-histoire-politique-2017-1-page-64.htm). En ese artículo sostiene que en la lucha contra los prejuicios a nivel escolar y universitario es más importante dar voz a los investigadores y expertos antes que a los militantes en la materia:

“« Hasta aquí, las autoridades públicas, han, en gran medida, delegado esta misión educativa en las asociaciones antiracistas y en los Memoriales, que por ejemplo trabajan a menudo de manera productiva con las universidades.
En lugar de contestar, a menudo de manera urgente, a una demanda social, sería preferible que las instituciones de enseñanza superior y de investigación puedan anticiparla y proponer, relacionada con éstas temáticas, una oferta de formación basada en investigaciones cuyas modalidades de transmisión hayan sido objeto de reflexión.
Si se ha criticado, con razón, la ilusión de una neutralidad absoluta de los investigadores en ciencias sociales, sigue siendo cierto que los historiadores se esfuerzan, a través de metodologías rigurosas, proponer análisis que se acerquen a los hechos al máximo, lo que puede otorgarles un suplemento de legitimidad en comparación con una palabra militante.
Por el capital de saber y de saber-hacer del que disponen los investigadores docentes, por la independencia y el carácter laico que caracterizan a las universidades, estás están más capacitadas para elaborar una respuesta coherente de prevención y educación contra los prejucios. »

En ese sentido, muchos académicos han subrayado la necesidad imperiosa de distinguir conceptual y metodológicamente entre el tratamiento de los racismos hacia colectivos humanos específicos incluyendo el antisemitismo/judeofobia en la línea que se argumenta y el tratamiento del Estado de Israel y sus políticas, que es claramente un tema de política y geopolítica contemporánea.

La primera razón para evitar la confusión es que la mayoría de la población judía no reside en, ni es ciudadana de, el Estado de Israel por lo que no es representada por ese Estado.

En segundo lugar, la mayoría de los judíos no se identifica con éste como “su” Estado, sino que considera su patria al país donde residen y del que son ciudadanos (España, Francia, Inglaterra, EEUU, Argentina, etc.).

En tercer lugar, el hecho que la población de Israel, en las fronteras internacionalmente reconocidas del 5 de junio de 1967, incluya una proporción mayoritaria de judíos (79% de su población) no hace de éste el Estado de los judíos. El Derecho y los tratados internacionales desde la Ilustración conciben al Estado como una institución que debe servir al conjunto de sus ciudadanos incluyendo, en especial, a sus grupos minoritarios.

Otros grupos, entre los que nos incluimos, están en total desacuerdo con la ocupación militar y la colonización de Palestina, llevada a cabo para –supuestamente- crear una tierra de asilo para las comunidades judías del mundo que sufren del antisemitismo de los países en los que residen. Es ese un argumento falaz, ya es dicha política de colonización y humillación de los habitantes originarios de Palestina la que origina buena parte de la inestabilidad en Oriente Próximo.

Es decir, consideramos que la crítica a las políticas de Israel es totalmente legítima y no tiene necesariamente que ver con la judeofobia/antisemitismo, de la misma manera que una crítica al Estado Armenio no puede asimilarse a la negación del genocidio del cual fueron víctimas numerosos armenios. Este argumento falaz es utilizado por Israel para desacreditar cualquier crítica hacia su política.

En otras palabras, es posible y frecuente ser judío y no ser sionista. Oponerse a Israel y a su política no es una muestra de antisemitismo o de racismo sino, al contrario, es una expresión coherente de los valores de igualdad y antirracismo, así como del deseo de restablecer la justicia para los habitantes primigenios de Palestina.

Consideramos que la autoridad intelectual del presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), Isaac Querub, es cuestionable en el tema que nos ocupa debido a que varias de las falacias interesadas que hemos discutido están presentes en sus declaraciones en el artículo citado de El Economista. Allí manifiesta que en la actualidad es testigo de “un nuevo tipo de antisemitismo más político: el odio y aversión al Estado de Israel como hogar de los judíos”. “Es una actualización preocupante de todos los clichés antisemitas clásicos del pasado”, ha precisado, al tiempo que ha asegurado que seguirán trabajando “por normalizar el hecho Israel en la sociedad”.

Por el contrario, el Centro Kantor para el Estudio del Judaísmo Europeo Contemporáneo de la Universidad de Tel Aviv, en su informe reciente, escribe que hay una baja importante (del 12%) en el número de ataques violentos con base antisemita en Europa y que este descenso configura una tendencia en los últimos años (fuente: https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-why-you-should-be-skeptical-of-israel-s-anti-semitism-reports-1.5750507). En la misma línea, el artículo citado de El Economista señala que “Según los últimos datos, correspondientes al informe del Observatorio de Antisemitismo en España de 2015-2016, los comportamientos antisemitas en España “apenas han variado respecto a los años anteriores”…”

Por otro lado, los seguimientos sistemáticos del racismo y la xenofobia del Observatorio de Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE)(1) muestran que el racismo contra el pueblo gitano y la islamofobia son fenómenos significativamente más frecuentes y enquistados en la población española. La necesaria política educativa en contra de todo racismo y discriminación debería, por lo tanto, adoptar una visión más integral e incluir estos otros prejuicios étnicos.

En definitiva, reivindicamos que las políticas educativas en este ámbito crucial para la construcción de nuestra convivencia cívica se basen en datos fiables y sistemáticos, confronten la diversidad de enfoques y estudios para abordar de modo responsable y eficaz la problemática del racismo, la xenofobia y la discriminación.

Asimismo, vemos muy conveniente consultar a todos los actores relevantes de la sociedad civil cuando una temática que les concierne es debatida en las instituciones del Estado. Así como la FCJE es invitada a participar en el debate, deberían también ser invitadas otras agrupaciones judías que estudian y disponen de personas preparadas y expertas sobre estas cuestiones.
Puesto que la lucha contra los prejuicios judeófobos concierne a la sociedad toda y particularmente a las entidades que incluyen en sus principios y acción la lucha contra la discriminación racial, consideramos que esta invitación debería extenderse a otras asociaciones expertas como SOS Racismo y otras.

Por todo lo dicho, consideramos que la firma de un convenio de parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España con el FCJE para la erradicación del antisemitismo en nuestro Estado, peca de un sesgo de parcialidad y no satisface criterios de conocimiento científico experto y coherencia conceptual. Denunciamos al mismo tiempo, la ausencia de pluralidad en la consulta del Secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, realizada con unos escasos actores de la sociedad civil, excluyendo a otros más expertos e igualmente dedicados a la lucha contra todo racismo y discriminación, incluyendo al antisemitismo.

IJAN: europa@isjn.net

Junts: acjp.junts@gmail.com

 

(1) Cea D’Ancona, Mª Ángeles y Valles, Miguel S. (2015): Evolución del racismo, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia en España (Informe-Encuesta 2014). Madrid: OBERAXE, Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Nunca más para nadie

Desde JUNTS- Associació Catalana de Jueus i Palestins, IJAN- Red Judía Antisionista Internacional -, y el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, celebramos la Resolución en Defensa del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y de los Derechos Humanos (DDHH) del pueblo palestino, aprobada con los apoyos de BEC, ERC, PSC y la CUP, más la abstención de Convergencia, en la Comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación, Seguridad y Prevención el pasado 19 de abril en el Ayuntamiento de Barcelona.

Se trata de un primer paso en la defensa de los DDHH y del DIH, y especialmente en su aplicación a nivel global, ya que implica trabajar para que las violaciones de estos derechos por los Estados, instituciones o empresas en cualquier parte del mundo puedan ser tenidas en cuenta en los mecanismos de contratación y compra pública del Ayuntamiento. De esta manera Barcelona dejará de ser cómplice de la vulneración de los DDHH y el DIH.

La moción recoge una preocupación por la constante violación de estos derechos en Palestina por parte del Estado de Israel, sus instituciones y sus empresas, pero también sobre cualquier empresa que esté directamente relacionada con estas vulneraciones, ya sea en Palestina o en otros lugares del mundo.

También reconoce la legitimidad de iniciativas y campañas no violentas promovidas por la sociedad civil palestina e internacional para reivindicar la defensa de los DDHH y del DIH en Palestina, así como mantiene la firmeza y el compromiso en la protección de la libertad de expresión y libertad de asociación.

Desde las entidades firmantes:

Vemos con preocupación la noticia aparecida en La Vanguardia el día 26 de abril, que afirma que la “comunidad judía” ve en esta resolución “un poso de antisemitismo”.

En primer lugar queremos aclarar que no existe una única comunidad judía, sino una diversidad de comunidades. Judaísmo e identidad judía abarcan una variedad de expresiones religiosas y seculares y un conjunto robusto y variado de tradiciones, culturas y experiencias vividas. En este sentido, los colectivos a los que da voz el artículo son unas específicas comunidades religiosas y que no recogen la opinión de ciudadanas y ciudadanos judías no adscritos. Las comunidades de IJAN y JUNTS, representamos otra opinión y presentamos este manifiesto en apoyo a la moción aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona, no sintiéndonos representadas por las comunidades anteriormente mencionadas ni por sus declaraciones.

Además, nos preocupa la práctica de asignar a cualquier crítica a la política sionista del Estado de Israel la etiqueta de ‘antisemitismo’. Implica una banalización del antisemitismo, diluye su comprensión, hace cada vez más difícil luchar contra él y es dañina. El antisemitismo debe perseguirse, cómo cualquier forma de racismo.

Entendemos el antisemitismo como discriminación, violencia o estereotipos hacia las personas judías por el hecho de ser judías y que se ha manifestado históricamente en la desigualdad estructural, en la expulsión y en el genocidio, con el ejemplo más conocido del genocidio nazi en Europa.

Por otra parte, las personas israelíes son las ciudadanas del Estado de Israel, en su mayoría judía, seculares o religiosas. Tienen una diversidad de posturas en el ámbito político, en las que se incluye el antisionismo, y también en la identidad religiosa.

El Estado de Israel tiene al sionismo como fundamento ideológico, una ideología basada en un nacionalismo excluyente, en el contexto del auge de los nacionalismos europeos. El sionismo es un colonialismo de asentamiento, fomentado y patrocinado por las potencias coloniales de la época, y siendo su acto fundador la expulsión por la fuerza del 70% de la población palestina en 1947, 750.000 personas, cuyas descendientes siguen viviendo en el exilio, o en otras partes del país. El Estado se vale de innumerables leyes que discriminan sin ningún miramiento a las personas de la población no-judía, en su mayoría población palestina, constituyendo a todas luces un ejemplo de segregación o Apartheid, según el término acuñado en la antigua Sudáfrica.

Es por ello que los y las miembros de judías de JUNTS, IJAN y de otros colectivos, nos oponemos al sionismo, por ser el fundamento de las políticas racistas y colonialistas del Estado de Israel, y por lo tanto, ser antisionista es ser antirracista. Criticar a Israel es un derecho democrático como lo es la crítica a cualquier otro estado.

Luchar contra el antisemitismo es también denunciar de qué manera las definiciones imprecisas, o fraudulentas del antisemitismo tienen un impacto perjudicial en los movimientos por la justicia. Estas definiciones arbitrarias y superficiales son utilizadas a menudo para defender las políticas israelíes insertadas en la elaboración de discursos islamófobos a nivel global.

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), es una campaña antirracista y no violenta iniciada por la sociedad civil palestina en 2005, y que pide que se aplique el Boicot, las Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, y a sus instituciones, así como aquellas empresas que se aprovechan de la ocupación y colonización de Palestina. Es una llamada a la solidaridad internacional de la sociedad civil y pide que se desarrolle hasta que se respeten las tres reivindicaciones basadas en la legalidad internacional: devolución de las tierras ocupadas desde 1967 y destrucción del Muro, derecho al retorno de las personas refugiadas e igualdad de derechos para la población palestina que vive dentro del Estado de Israel. El BDS es una herramienta de lucha no violenta que cuenta con nuestro apoyo y participación  activa.

Acusar de antisemitismo a quien promueve el respeto de los DDHH, perjudica y banaliza las verdaderas manifestaciones de antisemitismo que, teniendo en cuenta el auge de los partidos políticos y movimientos de extrema derecha que cogen fuerza en los últimos tiempos tanto en Europa como en Estados  Unidos,  nos  llama  a  estar   alertas frente  a  estas  orientaciones.

Por todo ello, las entidades firmantes no seremos cómplices de la instrumentalización y el abanderamiento que hace Israel de algunas comunidades judías del mundo para justificar políticas de colonización sistemática y ocupación ilegal.

Como afirma Jewish Voice for Peace* “Nunca más para nadie” significa para toda la humanidad. Nunca más para nadie significa inspirarnos en nuestras historias y mantenernos firmes en contra de todas las discriminaciones. Es por ello que hacemos un llamamiento a estar unidas en la defensa de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, como uno de los mecanismos necesarios para la descolonización de Palestina, y permitir que se desarrollen sociedades libres en Palestina y en todo el mundo.

*Jewish Voice for Peace es una comunidad judía de EEUU formada por miles de personas que defiende un proyecto de igualdad de derechos entre palestinas y judías .

CONTRA TOTS ELS RACISMES

Des de Junts, Associació Catalana de Jueus i Palestins, i IJAN,  Xarxa jueva antisionista internacional, observem amb preocupació el creixement de l’extrema dreta europea i mundial i la consegüent multiplicació d’actes violents i vandàlics dirigits contra minories ètniques i religioses, així com manifestacions d’homofòbia i les temptatives de traducció en polítiques discriminatòries en particular contra migrants, refugiats i persones de confessió musulmana per part de governs i institucions.
Ens preocupa en particular el discurs simplista i populista consistent en atribuir tots els mals que pateixen la societat catalana i espanyola provocats per la crisi econòmica i social, desencadenada pel capitalisme financer i especulatiu, a les poblacions migrants i refugiades.  Aquelles han servit de mà d’obra durant l’apogeu de la construcció i aquestes són víctimes d’una sèrie de guerres i invasions a l’Orient mitjà, en les quals l’Estat espanyol, Europa i els Estats Units hi tenen una responsabilitat important, directament o a través dels seus aliats.
Per descomptat que Junts i IJAN, associacions integrades per persones jueves i palestines, es preocupen i es commouen per totes les víctimes d’atemptats i guerres per un igual, així com pel tracte cruel i vexatori reservat als refugiats que arriben a Europa, provinents d’aquestes guerres.
De la mateixa manera que ens indignem per la violència exercida contra persones de qualsevol origen o confessió, el nostre deure és analitzar i anar a la rel d’aquests conflictes, i en el context actual, això ens porta a situar la ocupació de  Palestina per part del Estat d’ Israel en el cor de la inestabilitat actual en l’Orient pròxim, ocupació de la que se’n compliran 70 anys el proper any,  tant a nivell polític, com simbòlic, pel valor que té Jerusalem-Al Quds per a les tres religions monoteistes, sinó per l’exemple de la resistència del poble palestí a una opressió cada cop més exacerbada i crua.
En efecte, la política hipòcrita de doble moral de la Unió europea, negant-se a condemnar a Israel per la seva política d’Apartheid vers la població autòctona de Palestina i a prendre mesures eficaces contra la contínua expansió de la colonització de Cisjordània, així com per acabar amb el bloqueig il·legal i inhumà de la Franja de Gaza, no poden sinó alimentar el sentiment d’injustícia del jovent i portar a una radicalització violenta d’una part d’aquest.
Condemnem fermament els atemptats comesos contra persones jueves a Europa i els actes vandàlics contra sepultures de jueus als EEUU,  ja sigui per militants d’extrema dreta com per part de militants “jihadistes”. Però no podem sinó denunciar que l’obstinació del govern israelià a parlar en nom de tots els jueus del món i en voler representar-los, porta a que les comunitats i persones jueves a Occident es vegin identificades, (a vegades a desgrat seu), amb les polítiques sionistes colonitzadores i racistes d’Israel, fent d’elles víctimes potencials d’atemptats terroristes i portant conseqüències greus als defensors dels Drets Humans que som. De més a més, la simpatia que mostren alguns moviments d’extrema dreta, i en particular el govern dels EEUU, cap a Israel no enganya i mostra que comparteixen no solament la islamofòbia, sinó una agenda política de discriminació i violència vers les minories, que posa en perill fonaments democràtics i drets obtinguts després de llargues lluites.
Per suposat, que condemnem amb força els actes vandàlics contra els llocs de culte musulmans i les violències verbals i físiques contra persones i en particular contra dones musulmanes, doncs representen la part més vulnerable i explotada de les nostres societats europees.  La crisi, sens dubtes, colpeja durament i requereix d’un boc expiatori. Així com ens els anys 1930, els jueus van ser designats culpables de tots els mals, el que va desembocar en el genocidi nazi, actualment, la població migrant, refugiada i musulmana esdevé el boc expiatori de la crisi a Europa.
Per tot això, manifestem el nostre suport a la població migrant i als refugiats. Per això també denunciem que els nostres governs tenen una greu responsabilitat en la situació explosiva i de fragmentació que viuen els països del pròxim orient, alimentant la guerra, la radicalització i el sentiment d’impotència i d’injustícia, i en particular la situació desesperada que viu la població palestina i per això defensem que es prenguin les mesures que calguin i es comprometin seriosament a defensar els drets humans.
En aquest sentit, Junts i IJAN donem suport a la campanya BDS -Boicot, Desinversió i Sancions a Israel- responent així a la crida de la societat civil palestina contra la política de segregació, discriminació i colonització de l’ Estat d’Israel. La campanya és un instrument legítim de lluita no-violenta  per al reconeixement dels drets del poble palestí, que en cap cas ataca a les persones per la seva identitat jueva, sinó que denuncia complicitats amb un Estat que viola impunement els drets humans i segueix sense acatar cap de les resolucions de la ONU sobre Palestina.
IJAN i Junts denunciem que les acusacions de racisme contra el BDS són completament infundades, així com l’intent de criminalitzar als que participen en ella, i que són una estratègia de desprestigi per part de l’Estat sionista contra una campanya que està donant resultats a nivell mundial, i a la que invitem a les societats civils catalanes i de l’Estat espanyol a sumar-se activament.
Barcelona – Madrid,  13 de març de 2017

http://www.acjp.cat
https://www.ijan.org/

CONTRA TODOS LOS RACISMOS

Desde Junts, Associació Catalana de Jueus i Palestins, e IJAN, Red judía antisionista internacional, vemos con preocupación el crecimiento de la extrema derecha europea y mundial, y la consecuente multiplicación de actos violentos y vandálicos dirigidos contra minorías étnicas y religiosas, así como manifestaciones de homofobia, y las tentativas de traducción en políticas discriminatorias en particular contra migrantes, refugiados y personas de confesión musulmana por parte de gobiernos e instituciones.
Nos preocupa en particular el discurso simplista y populista consistente en achacar todos los males que sufren la sociedad catalana y española provocados por la crisis económica y social, desatada por el capitalismo financiero especulativo, a las poblaciones migrantes y refugiadas. Aquellas han servido de mano de obra durante el auge de la construcción, y estas son víctimas de una serie de guerras e invasiones en Oriente medio, en las cuales el Estado español, Europa y los EEUU llevan una responsabilidad importante, directamente o a través de sus aliados.
Por supuesto que Junts e Ijan, asociaciones integradas por personas judías y palestinas, se preocupan y se conmueven por todas las víctimas de atentados y guerras por igual, así como por el trato cruel y vejatorio reservado a los refugiados provenientes de dichas guerras que llegan a Europa.
De la misma manera que nos indignamos por la violencia ejercida contra personas de cualquier origen o confesión, nuestro deber es analizar e ir a la raíz de dichos conflictos, y en el contexto actual, esto nos lleva a situar la ocupación de Palestina por parte del Estado de Israel en el corazón de la inestabilidad actual en Oriente próximo, ocupación de la cual se cumplirán 70 años el año que viene, tanto a nivel político, como simbólico, por el valor que tiene Jerusalén-Al Quds para las tres religiones monoteístas, sino por el ejemplo de la resistencia del pueblo palestino a una opresión cada vez más exacerbada y desnuda.
En efecto, la política hipócrita de doble rasero de la Unión europea, negándose a condenar a Israel por su política de Apartheid hacia la población autóctona de Palestina y a tomar medidas eficaces contra la continua expansión de la colonización de Cisjordania, así como para acabar con el bloqueo ilegal e inhumano de la Franja de Gaza, no pueden sino alimentar el sentimiento de injusticia de la juventud y llevar a una radicalización violenta de una parte de ésta.
Condenamos firmemente los atentados cometidos contra personas judías en Europa y los actos vandálicos  contra sepulturas de judíos en EEUU,  sea por parte de militantes de extrema derecha como por parte de militantes “jihadistas”. Pero no podemos sino denunciar que el empeño del gobierno israelí en hablar en nombre de todos los judíos del mundo y en querer representarlos, lleva a que las comunidades y personas judías en Occidente se vean identificadas, (a veces a pesar suyo), con las políticas sionistas colonizadoras y racistas de Israel, haciendo de ellas potenciales víctimas de atentados terroristas y llevando a consecuencias graves para los defensores de los Derechos Humanos que somos. Además, la simpatía que muestran algunos movimientos de extrema derecha, y en particular el gobierno de EEUU, hacia Israel no engaña y muestra que comparten no sólo la islamofobia, sino una agenda política de discriminación y violencia hacia las minorías, que pone en peligro fundamentos democráticos y derechos obtenidos después de largas luchas.
Por supuesto, condenamos con fuerza los actos vandálicos contra los lugares de culto musulmanes y las violencias verbales y físicas contra personas y en particular contra mujeres musulmanes, pues representan la parte más vulnerable y explotada de nuestras sociedades europeas. La crisis, sin lugar a dudas, golpea duramente y requiere de un chivo expiatorio.  Así como en los años 1930, los judíos fueron designados culpables de todos los males, lo que desembocó en el genocidio nazi, actualmente, la población migrante, refugiada y musulmana deviene el chivo expiatorio de la crisis en Europa.
Por todo ello, manifestamos nuestro apoyo a la población migrante y a los refugiados. Por ello también denunciamos que nuestros gobiernos tienen una responsabilidad grave en la situación explosiva y de fragmentación que viven los países del próximo oriente, alimentando la guerra, la radicalización y el sentimiento de impotencia y de injusticia, y en particular la situación desesperada que vive la población palestina  y por ello defendemos que tomen las medidas que se imponen y se comprometan seriamente a defender los derechos humanos.
En este sentido, Junts e IJAN apoyan la campaña BDS -Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel- respondiendo así a la llamada de la sociedad civil palestina contra la política de segregación, discriminación y colonización del Estado de Israel. La campaña es un instrumento legítimo de lucha no violenta para el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino, que en ningún caso ataca a las personas por su identidad judía, sino que denuncia complicidades con un Estado que viola impunemente los derechos humanos y sigue sin acatar ninguna de las resoluciones de la ONU sobre Palestina.
IJAN y Junts denunciamos que las acusaciones de racismo vertidas contra el BDS son completamente infundadas, así como el intento de criminalizar a quienes participan en ella, y que son una estrategia de desprestigio por parte del Estado sionista contra una campaña que está dando resultados a nivel mundial, a la cual invitamos a la sociedades civiles catalanas y del Estado español a sumarse activamente.