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EL PROYECTO COLONIAL DE ISRAEL, SU RÉGIMEN DE APARTHEID Y SUS VIOLACIONES DE LOS DDHH NO NOS REPRESENTAN,
SI NOS REPRESENTA EL RESPETO AL DERECHO INTERNACIONAL Y DE LOS PUEBLOS 

Estimado Pablo Iglesias:

Queremos por este mensaje expresarle nuestro profundo reconocimiento por sus declaraciones sobre la situación actual del pueblo palestino en Gaza y las políticas criminales de Israel contra esa población, cuyo bloqueo la convierte en la ​cárcel a ​cielo abierto para más de millón y medio de personas en flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario.

Teniendo en cuenta que el crimen de Apartheid es definido por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 2002 como « actos inhumanos de carácter similar a otros crímenes de lesa humanidad cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre cualquier otro grupo o grupos raciales y realizados con la intención de mantener ese régimen » y, asimismo, el artículo 1 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial considera discriminación racial a « …toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública ».

Consideramos que calificar las políticas del estado de Israel como prácticas de Apartheid, primero, se ajusta plenamente a la realidad y luego, que es una acción valiente y coherente en defensa de los derechos humanos y el derecho internacional.

Le agradecemos que desde su posición confronte los discursos sionistas y sus intentos de lavar la cara a las políticas coloniales del Estado de Israel argumentando que atacan para defenderse, cuando los muertos, heridos, presos, confinados, torturados, humillados  y oprimidos, son del pueblo palestino.

La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), partícipe de esa estrategia de propaganda, intenta presentar toda crítica a Israel como expresión de antisemitismo. Intentan de ese modo amedrentar y acallar a las voces que desde  los valores universalistas y el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional critican las acciones de Israel.

LA FCJE pretende, asimismo, arrogarse nuestra representación. Nada más lejos de la verdad. Esa institución es un portavoz del ministerio de exteriores y del aparato de propaganda de Israel para defender sus políticas nefastas e indignas. Queremos transmitirle la indignación de quienes, desde los sectores de la comunidad, consideramos los derechos como universales ante la prepotencia de la FCJE, que nuevamente subrayamos no puede representarnos.

Le agradecemos, en suma, dar voz pública a los derechos humanos y de los pueblos.
Asimismo, en coherencia con su postura, le proponemos que se sume a la campaña por el embargo de armas inmediato a Israel por sus violaciones de los derechos humanos y al derecho internacional humanitario en su última masacre de los manifestantes de Gaza por el derecho al retorno de los y las refugiadas en cumplimiento de la resolución 194/1949 de la ONU.

​Cordialmente,

Red Internacional Judía Antisionista (IJAN- International Jewish Antizionist Network)
13 junio 2018​

Gran Marcha del Retorno

La Red Internacional Judía Antisionista-España (IJAN) y JUNTS, la Associació Catalana de Jueus i Palestins, observamos con asombro cómo la resistencia civil palestina lanzaba el viernes pasado una campaña: la Gran Marcha del Retorno, es decir, movilizaciones populares masivas en la Franja de Gaza, durante el primer día de seis semanas de manifestaciones previas al Día de la Nakba. La elección de la fecha, el 30 de marzo, no es accidental: es el Día de la Tierra. En esa fecha, en 1976, los palestinos de los territorios de 1948 (es decir, los que quedaron en el interior de Israel) organizaron marchas masivas y una huelga general en protesta por la decisión del gobierno sionista de expropiar tierras palestinas. Las fuerzas colonizadoras asesinaron a seis de ellos e hirieron a más de cien. El viernes pasado, la protesta reunió a 30.000 palestinos. Los israelíes asesinaron a 17 e hirieron a más de 700, quedando muchos de ellos lisiados de por vida. La prensa occidental ha reaccionado con su habitual operación de “lavado de cara” de la violencia colonial, convirtiendo la opresión y la contrainsurgencia unilateral  generadas por las fuerzas de la IDF (como es llamado el ejército de ocupación por sus siglas en inglés, Fuerzas de “Defensa” Israelíes) en supuestas “confrontaciones”, “enfrentamientos” y violencia recíproca. Con su alquimia habitual, convirtieron los neumáticos palestinos quemados en el mismísimo material peligroso de las balas que mataron a esos palestinos. IJAN y JUNTS  rechazan un encuadre tan deshonesto, por decirlo suavemente, de los acontecimientos del viernes, o cualquier intento de equiparar la resistencia de los colonizados con la violencia del colonizador.

IJAN y JUNTS rechazan los intentos habituales de caracterizar estas protestas o a sus defensores como antisemitas, o de vincular el momento de la lucha de los palestinos con la celebración de la Pascua judía. IJAN y JUNTS rechazan tajantemente cualquier vinculación de este tipo. La resistencia palestina no tiene nada que ver con el antijudaísmo. La Pascua no tiene nada que ver con el sionismo. Y el robo de nuestra identidad judía por parte de Israel para llamarse a sí mismo “Estado judío” no significa que pueda hablar en nombre de nuestras tradiciones, nuestras memorias o nuestra historia, o que tenga derecho a utilizarlos o abusar de ellos para negar a los palestinos su propio camino hacia su liberación.

Nuestra solidaridad con los mártires, sus familias, y la noble causa del pueblo palestino para regresar a sus tierras, de las que fueron “étnicamente limpiados” hace ya más de setenta años. Por ello, nuestro compromiso contra la colonización y el apartheid israelíes es firme e invitamos a todas y todos a fortalecer y ampliar el instrumento de lucha pacífica del que se ha dotado la propia sociedad civil palestina: el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Señor secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades
Marcial Marín
Madrid

Madrid, el 1 de febrero de 2018

Hemos leído con sorpresa la nota publicada en El Economista, informando que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se dispone a firmar un Convenio con la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) para la erradicación del antisemitismo en España.

Consideramos que el antisemitismo es un prejuicio con complejos aspectos filosóficos, sociales, culturales, políticos y una larga historia que justifican un tratamiento profundo y documentado que informe su prevención y eliminación. Por lo tanto, debería abordarse con rigor aplicando los conocimientos expertos de las ciencias humanas y sociales pertinentes.

El antisemitismo o más precisamente la judeofobia es una de las plagas de ideología racista que azotaron la historia humana. Obvio que no es la única: la negrofobia, la gitanofobia y la actual islamofobia se nutren de similares esquemas racistas.
Estas nefastas visiones de la condición humana deben someterse a un análisis riguroso con ayuda de expertos e investigadores cualificados en la materia. No faltan expertos en España, hispanoamérica, el mundo francófono o el anglosajón que pudieran ser consultados, como Enzo Traverso; Judith Butler; Marie Anne Matard-Bonucci, Jean Beaubérot, Etienne Balibar, Norman Finkelstein, el israelí Zeev Sternehall, Eugenia Relaño Pastor, Fernando Bravo López entre otros.

Como muestra de ese tratamiento riguroso, mencionemos a la investigadora y profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Paris 8, Marie Anne Matard-Bonucci, en su artículo “la historia frente al racismo y el antisemitismo” (https://www.cairn.info/revue-histoire-politique-2017-1-page-64.htm). En ese artículo sostiene que en la lucha contra los prejuicios a nivel escolar y universitario es más importante dar voz a los investigadores y expertos antes que a los militantes en la materia:

“« Hasta aquí, las autoridades públicas, han, en gran medida, delegado esta misión educativa en las asociaciones antiracistas y en los Memoriales, que por ejemplo trabajan a menudo de manera productiva con las universidades.
En lugar de contestar, a menudo de manera urgente, a una demanda social, sería preferible que las instituciones de enseñanza superior y de investigación puedan anticiparla y proponer, relacionada con éstas temáticas, una oferta de formación basada en investigaciones cuyas modalidades de transmisión hayan sido objeto de reflexión.
Si se ha criticado, con razón, la ilusión de una neutralidad absoluta de los investigadores en ciencias sociales, sigue siendo cierto que los historiadores se esfuerzan, a través de metodologías rigurosas, proponer análisis que se acerquen a los hechos al máximo, lo que puede otorgarles un suplemento de legitimidad en comparación con una palabra militante.
Por el capital de saber y de saber-hacer del que disponen los investigadores docentes, por la independencia y el carácter laico que caracterizan a las universidades, estás están más capacitadas para elaborar una respuesta coherente de prevención y educación contra los prejucios. »

En ese sentido, muchos académicos han subrayado la necesidad imperiosa de distinguir conceptual y metodológicamente entre el tratamiento de los racismos hacia colectivos humanos específicos incluyendo el antisemitismo/judeofobia en la línea que se argumenta y el tratamiento del Estado de Israel y sus políticas, que es claramente un tema de política y geopolítica contemporánea.

La primera razón para evitar la confusión es que la mayoría de la población judía no reside en, ni es ciudadana de, el Estado de Israel por lo que no es representada por ese Estado.

En segundo lugar, la mayoría de los judíos no se identifica con éste como “su” Estado, sino que considera su patria al país donde residen y del que son ciudadanos (España, Francia, Inglaterra, EEUU, Argentina, etc.).

En tercer lugar, el hecho que la población de Israel, en las fronteras internacionalmente reconocidas del 5 de junio de 1967, incluya una proporción mayoritaria de judíos (79% de su población) no hace de éste el Estado de los judíos. El Derecho y los tratados internacionales desde la Ilustración conciben al Estado como una institución que debe servir al conjunto de sus ciudadanos incluyendo, en especial, a sus grupos minoritarios.

Otros grupos, entre los que nos incluimos, están en total desacuerdo con la ocupación militar y la colonización de Palestina, llevada a cabo para –supuestamente- crear una tierra de asilo para las comunidades judías del mundo que sufren del antisemitismo de los países en los que residen. Es ese un argumento falaz, ya es dicha política de colonización y humillación de los habitantes originarios de Palestina la que origina buena parte de la inestabilidad en Oriente Próximo.

Es decir, consideramos que la crítica a las políticas de Israel es totalmente legítima y no tiene necesariamente que ver con la judeofobia/antisemitismo, de la misma manera que una crítica al Estado Armenio no puede asimilarse a la negación del genocidio del cual fueron víctimas numerosos armenios. Este argumento falaz es utilizado por Israel para desacreditar cualquier crítica hacia su política.

En otras palabras, es posible y frecuente ser judío y no ser sionista. Oponerse a Israel y a su política no es una muestra de antisemitismo o de racismo sino, al contrario, es una expresión coherente de los valores de igualdad y antirracismo, así como del deseo de restablecer la justicia para los habitantes primigenios de Palestina.

Consideramos que la autoridad intelectual del presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), Isaac Querub, es cuestionable en el tema que nos ocupa debido a que varias de las falacias interesadas que hemos discutido están presentes en sus declaraciones en el artículo citado de El Economista. Allí manifiesta que en la actualidad es testigo de “un nuevo tipo de antisemitismo más político: el odio y aversión al Estado de Israel como hogar de los judíos”. “Es una actualización preocupante de todos los clichés antisemitas clásicos del pasado”, ha precisado, al tiempo que ha asegurado que seguirán trabajando “por normalizar el hecho Israel en la sociedad”.

Por el contrario, el Centro Kantor para el Estudio del Judaísmo Europeo Contemporáneo de la Universidad de Tel Aviv, en su informe reciente, escribe que hay una baja importante (del 12%) en el número de ataques violentos con base antisemita en Europa y que este descenso configura una tendencia en los últimos años (fuente: https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-why-you-should-be-skeptical-of-israel-s-anti-semitism-reports-1.5750507). En la misma línea, el artículo citado de El Economista señala que “Según los últimos datos, correspondientes al informe del Observatorio de Antisemitismo en España de 2015-2016, los comportamientos antisemitas en España “apenas han variado respecto a los años anteriores”…”

Por otro lado, los seguimientos sistemáticos del racismo y la xenofobia del Observatorio de Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE)(1) muestran que el racismo contra el pueblo gitano y la islamofobia son fenómenos significativamente más frecuentes y enquistados en la población española. La necesaria política educativa en contra de todo racismo y discriminación debería, por lo tanto, adoptar una visión más integral e incluir estos otros prejuicios étnicos.

En definitiva, reivindicamos que las políticas educativas en este ámbito crucial para la construcción de nuestra convivencia cívica se basen en datos fiables y sistemáticos, confronten la diversidad de enfoques y estudios para abordar de modo responsable y eficaz la problemática del racismo, la xenofobia y la discriminación.

Asimismo, vemos muy conveniente consultar a todos los actores relevantes de la sociedad civil cuando una temática que les concierne es debatida en las instituciones del Estado. Así como la FCJE es invitada a participar en el debate, deberían también ser invitadas otras agrupaciones judías que estudian y disponen de personas preparadas y expertas sobre estas cuestiones.
Puesto que la lucha contra los prejuicios judeófobos concierne a la sociedad toda y particularmente a las entidades que incluyen en sus principios y acción la lucha contra la discriminación racial, consideramos que esta invitación debería extenderse a otras asociaciones expertas como SOS Racismo y otras.

Por todo lo dicho, consideramos que la firma de un convenio de parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España con el FCJE para la erradicación del antisemitismo en nuestro Estado, peca de un sesgo de parcialidad y no satisface criterios de conocimiento científico experto y coherencia conceptual. Denunciamos al mismo tiempo, la ausencia de pluralidad en la consulta del Secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, realizada con unos escasos actores de la sociedad civil, excluyendo a otros más expertos e igualmente dedicados a la lucha contra todo racismo y discriminación, incluyendo al antisemitismo.

IJAN: europa@isjn.net

Junts: acjp.junts@gmail.com

 

(1) Cea D’Ancona, Mª Ángeles y Valles, Miguel S. (2015): Evolución del racismo, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia en España (Informe-Encuesta 2014). Madrid: OBERAXE, Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Nunca más para nadie

Desde JUNTS- Associació Catalana de Jueus i Palestins, IJAN- Red Judía Antisionista Internacional -, y el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, celebramos la Resolución en Defensa del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y de los Derechos Humanos (DDHH) del pueblo palestino, aprobada con los apoyos de BEC, ERC, PSC y la CUP, más la abstención de Convergencia, en la Comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación, Seguridad y Prevención el pasado 19 de abril en el Ayuntamiento de Barcelona.

Se trata de un primer paso en la defensa de los DDHH y del DIH, y especialmente en su aplicación a nivel global, ya que implica trabajar para que las violaciones de estos derechos por los Estados, instituciones o empresas en cualquier parte del mundo puedan ser tenidas en cuenta en los mecanismos de contratación y compra pública del Ayuntamiento. De esta manera Barcelona dejará de ser cómplice de la vulneración de los DDHH y el DIH.

La moción recoge una preocupación por la constante violación de estos derechos en Palestina por parte del Estado de Israel, sus instituciones y sus empresas, pero también sobre cualquier empresa que esté directamente relacionada con estas vulneraciones, ya sea en Palestina o en otros lugares del mundo.

También reconoce la legitimidad de iniciativas y campañas no violentas promovidas por la sociedad civil palestina e internacional para reivindicar la defensa de los DDHH y del DIH en Palestina, así como mantiene la firmeza y el compromiso en la protección de la libertad de expresión y libertad de asociación.

Desde las entidades firmantes:

Vemos con preocupación la noticia aparecida en La Vanguardia el día 26 de abril, que afirma que la “comunidad judía” ve en esta resolución “un poso de antisemitismo”.

En primer lugar queremos aclarar que no existe una única comunidad judía, sino una diversidad de comunidades. Judaísmo e identidad judía abarcan una variedad de expresiones religiosas y seculares y un conjunto robusto y variado de tradiciones, culturas y experiencias vividas. En este sentido, los colectivos a los que da voz el artículo son unas específicas comunidades religiosas y que no recogen la opinión de ciudadanas y ciudadanos judías no adscritos. Las comunidades de IJAN y JUNTS, representamos otra opinión y presentamos este manifiesto en apoyo a la moción aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona, no sintiéndonos representadas por las comunidades anteriormente mencionadas ni por sus declaraciones.

Además, nos preocupa la práctica de asignar a cualquier crítica a la política sionista del Estado de Israel la etiqueta de ‘antisemitismo’. Implica una banalización del antisemitismo, diluye su comprensión, hace cada vez más difícil luchar contra él y es dañina. El antisemitismo debe perseguirse, cómo cualquier forma de racismo.

Entendemos el antisemitismo como discriminación, violencia o estereotipos hacia las personas judías por el hecho de ser judías y que se ha manifestado históricamente en la desigualdad estructural, en la expulsión y en el genocidio, con el ejemplo más conocido del genocidio nazi en Europa.

Por otra parte, las personas israelíes son las ciudadanas del Estado de Israel, en su mayoría judía, seculares o religiosas. Tienen una diversidad de posturas en el ámbito político, en las que se incluye el antisionismo, y también en la identidad religiosa.

El Estado de Israel tiene al sionismo como fundamento ideológico, una ideología basada en un nacionalismo excluyente, en el contexto del auge de los nacionalismos europeos. El sionismo es un colonialismo de asentamiento, fomentado y patrocinado por las potencias coloniales de la época, y siendo su acto fundador la expulsión por la fuerza del 70% de la población palestina en 1947, 750.000 personas, cuyas descendientes siguen viviendo en el exilio, o en otras partes del país. El Estado se vale de innumerables leyes que discriminan sin ningún miramiento a las personas de la población no-judía, en su mayoría población palestina, constituyendo a todas luces un ejemplo de segregación o Apartheid, según el término acuñado en la antigua Sudáfrica.

Es por ello que los y las miembros de judías de JUNTS, IJAN y de otros colectivos, nos oponemos al sionismo, por ser el fundamento de las políticas racistas y colonialistas del Estado de Israel, y por lo tanto, ser antisionista es ser antirracista. Criticar a Israel es un derecho democrático como lo es la crítica a cualquier otro estado.

Luchar contra el antisemitismo es también denunciar de qué manera las definiciones imprecisas, o fraudulentas del antisemitismo tienen un impacto perjudicial en los movimientos por la justicia. Estas definiciones arbitrarias y superficiales son utilizadas a menudo para defender las políticas israelíes insertadas en la elaboración de discursos islamófobos a nivel global.

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), es una campaña antirracista y no violenta iniciada por la sociedad civil palestina en 2005, y que pide que se aplique el Boicot, las Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, y a sus instituciones, así como aquellas empresas que se aprovechan de la ocupación y colonización de Palestina. Es una llamada a la solidaridad internacional de la sociedad civil y pide que se desarrolle hasta que se respeten las tres reivindicaciones basadas en la legalidad internacional: devolución de las tierras ocupadas desde 1967 y destrucción del Muro, derecho al retorno de las personas refugiadas e igualdad de derechos para la población palestina que vive dentro del Estado de Israel. El BDS es una herramienta de lucha no violenta que cuenta con nuestro apoyo y participación  activa.

Acusar de antisemitismo a quien promueve el respeto de los DDHH, perjudica y banaliza las verdaderas manifestaciones de antisemitismo que, teniendo en cuenta el auge de los partidos políticos y movimientos de extrema derecha que cogen fuerza en los últimos tiempos tanto en Europa como en Estados  Unidos,  nos  llama  a  estar   alertas frente  a  estas  orientaciones.

Por todo ello, las entidades firmantes no seremos cómplices de la instrumentalización y el abanderamiento que hace Israel de algunas comunidades judías del mundo para justificar políticas de colonización sistemática y ocupación ilegal.

Como afirma Jewish Voice for Peace* “Nunca más para nadie” significa para toda la humanidad. Nunca más para nadie significa inspirarnos en nuestras historias y mantenernos firmes en contra de todas las discriminaciones. Es por ello que hacemos un llamamiento a estar unidas en la defensa de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, como uno de los mecanismos necesarios para la descolonización de Palestina, y permitir que se desarrollen sociedades libres en Palestina y en todo el mundo.

*Jewish Voice for Peace es una comunidad judía de EEUU formada por miles de personas que defiende un proyecto de igualdad de derechos entre palestinas y judías .