Este día 12 de octubre, que marca el inicio de la empresa colonizadora ibérica, es indisociable de la caída del último reino árabe de la península, Granada, y de la expulsión de su población. También lo es del decreto real que daba a los judíos y musulmanes del reino la opción de convertirse al cristianismo o exiliarse, lo que se puede considerar como la primera limpieza étnica de la Modernidad.
Ya en el llamado Nuevo Continente, la empresa colonizadora llevó a cabo un genocidio físico, cultural y espiritual en toda regla, saqueando, violando y matando a las poblaciones indígenas. Pronto, el comercio de esclavos africanos iba a sustituir la mano de obra diezmada y propiciar el comercio triangular entre África, Abya Yala (América) y Europa, generando a su vez la acumulación de capital primitivo necesario al desarrollo del capitalismo en Europa del Norte.
En 1884-85, los Estados de Europa se reparten a África en la Conferencia de Berlín, y en un contexto de judeofobia generalizada en Europa, nace el sionismo, último colonialismo de asentamiento al servicio del Imperio británico. Inspirado por los nacionalismos de Europa oriental y con el pretexto de proteger a los judíos víctimas de los pogromos rusos, el proyecto de Theodor Herzl pretende crear un Estado Nación “Judío” que sería “un baluarte occidental contra la barbarie oriental” permitiendo al Imperio asegurarse el control de los recursos petroleros del Mashrek, entre otras cosas.
En 1948, después del genocidio perpetrado por los nazis y aprovechando el trauma y la coyuntura internacional favorable, los paramilitares sionistas expulsan por la violencia, a ¾ partes de la población indígena de Palestina, es la Nakba. Desde el principio, el objetivo es conquistar el máximo de tierras con el mínimo de palestinos, es decir limpiar étnicamente el territorio y proclamar un Estado sionista: “Israel”.
Así como los judíos de Sefarad se llevaron sus llaves pensando volver, los palestinos que huyeron también lo hicieron pensando volver unos días después.
Los miembros de la Associació Catalana de Jueus i Palestins Junts, algunos de nosotros descendientes de los que fueron expulsados de la península ibérica, y otros que lo fueron de tierras palestinas, denunciamos sin ambages el genocidio perpetrado en nuestro nombre por el Estado sionista. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo palestino –que tiene el derecho a defenderse contra la ocupación– y con los pueblos que fueron víctimas del colonialismo y del racismo español y europeo, entonces y ahora, en Abya Yala, en África y en Asia.
Finalmente, denunciamos la complicidad de la UE y de sus estados miembros. En efecto, el comercio de bienes y servicios con Israel supera los 43 billones de euros. Instamos al gobierno español a romper sus relaciones comerciales, diplomáticas, de defensa e inteligencia hasta que se apliquen las medidas pertinentes que permitan un real ejercicio de la autodeterminación del pueblo palestino.
Visca Palestina lliure!



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